Peritajes informáticos para los casos de ciberacoso

Lo que puede hacer por ti un perito informático

 

Certificar conversaciones de WhatsApp

Certificar que una conversación de whatsapp, que se aporta a un procedimiento judicial, no ha sido manipulada.

 

Informes de histórico de actividad en la web

Seguimiento de una empresa, página o persona en Internet para comprobar su evolución, ver el contenido que ha ido poniendo o quitando para comprobar variaciones con la realidad.

 

Contra Informe Pericial Informático

Búsqueda de duda razonable en informes de parte o localización de defectos que permitan la impugnación de la prueba en el proceso judicial.

 

Certificación de correo electrónico

Autentificación de que un correo electrónico no ha sido manipulado con objeto de ser presentado en un juicio como prueba.

 

Informe pericial informático

Análisis de hechos concretos, delitos informáticos, que han dejado una traza clara y una prueba que queda reflejada en el documento y claramente probada.

 

Recuperación de datos borrados

En muchos procesos es necesario recuperar datos que alguien ha borrado de forma deliberada para ocultar pruebas.

 

Peritación de Redes Sociales

Investiga el origen de mensajes en redes sociales, la autenticidad del mismo y la no manipulación de los hilos de conversación, para validarlos ante cualquier pleito legal.

“Contactar o intentar establecer contacto con la víctima a través de cualquier medio de comunicación o por medio de otras personas”

«Por la clasificación de comportamientos del artículo, abre la posibilidad a la participación intentada, porque en el segundo punto –del art.173 CP, EDL 1995/16398– no solo se castiga establecer contacto con la víctima, sino también intentar establecerlo: “Contactar o intentar establecer contacto con la víctima a través de cualquier medio de comunicación o por medio de otras personas”.  https://elderecho.com/el-delito-de-acoso-formas-imperfectas-de-ejecucion

Pruebas del acoso

Fuente:   https://www.das.es/blog/acoso-codigo-penal/

 

Cómo reunir pruebas del acoso

Probar el acoso en algunos casos como el ciberacoso puede resultar complicado porque la persona que lo realiza no deja rastro. Sin embargo, es importante guardar o tener en cuenta todo aquello que pueda servir después en una posible denuncia para demostrar la existencia de acoso, por ejemplo:

  • Informes médicos o psicológicos.
  • Partes de baja.
  • Denuncias anteriores.
  • Correos electrónicos.
  • Fotografías.
  • Mensajes en aplicaciones de mensajería instantánea o foros.
  • Pantallazos de comentarios o publicaciones en redes sociales.
  • Testigos. Por ejemplo, compañeros de trabajo en caso de acoso laboral, o compañeros de colegio en caso de acoso escolar.

¿Cómo pudo pasarme esto a mí?

  • Son seres muy muy dañinos, capaces de devastar por completo a sus víctimas, de arrastrarlas a un infierno de dolor y sufrimiento, de machacarlas por completo, de empujarlas incluso a cometer suicidio.
  •  (…) expertos en manipular el lenguaje, en darle la vuelta a las palabras, en herir con una simple frase.
  • (…) el perverso narcisista es alguien que utiliza el vínculo familiar, profesional, académico o amoroso para someter al otro. Porque para poder triturar a alguien es necesario que exista un vínculo fuerte.
  • Son personas frías, que no conocen la culpabilidad y que no dudan en señalar a los demás como responsables de todas sus desgracias. «Hace cargar a los demás con lo que debería ser su rabia, su miedo, su culpabilidad. O, dicho de otro modo, con su locura», en palabras de Bouchoux.
  • (…) No tienen nunca en cuenta sus sentimientos ni necesidades, salvo para utilizarlos con el objetivo de manipularla y conseguir machacarla. Someten a su víctima y la empujan a la depresión, la violencia, la perversión, la locura, la enfermedad y, en los casos más extremos, a la muerte por suicidio o accidente. (I)
  • Los perversos narcisistas son expertos en utilizar los dobles sentidos, en manipular conceptos y en darle dialécticamente la vuelta a la tortilla. Porque no sólo consiguen desorientar y machacar a su víctima, sino que logran incluso que ésta aparezca como responsable de lo que le sucede. Y el agresor, mientras tanto, conserva su apariencia de persona de bien y se hace pasar por víctima.
  • La comunicación paradójica es otra de las armas favoritas de los perfectos narcisistas. Es una técnica que le permite desorientar al otro, enredarlo en un laberinto de informaciones contradictorias e impedir de ese modo que pueda tomar distancia, pensar y reaccionar de forma sana.
  • La presa del perverso narcisista se muestra confundida mientras que su agresor sabe muy bien dónde se encuentra y cómo se encuentra: omnipotente.
  • ¿Qué hacer ante uno de ellos? Bouchoux es rotundo: poner distancia de inmediato, sin darse más plazo. Sólo así, saliendo de la órbita que le impone a su víctima el perverso narcisista, ésta se dará cuenta de la locura de aquel.
  • De hecho, es tal el daño que hacen los perversos narcisistas que quienes consiguen librarse de sus garras presentan con frecuencia síntomas de estrés post traumático semejantes a los que muestran quienes han pasado por una guerra o una catástrofe.
  • «El perverso está enfermo, nunca podrá funcionar de otra manera. El mejor regalo que podemos hacerle es dejarle», sentencia Bouchoux.

En el lenguaje del perverso siempre figuran premeditadas frases lacerantes. Son una de sus armas junto con los tiempos y los retorcidos juegos de identidad y estados. Tanto puede elegir un momento inesperado para pronunciarlas, ya sea una aislada en el cara a cara o varias en intervalos cortos y por escrito autocolocándose un interrogante sobre quién es,  como anunciarlo notificando una futura larga respuesta a su falso enojo cuando se ve expuesto, desenmascarado. En dicha respuesta lacera durante todo su concienzudo texto, narrando los hechos con los que generó un dolor profundo para así  prolongarlo y amplificarlo, utilizando la negación de su intención de haber causado daño y la imposición final de silencio a su víctima. Sus rigurosas descripciones contradicen  su negación y enfado, y confirman cuál era su verdadero objetivo que continúa cruelmente tanto en esa larga e hiriente respuesta como en nuevos momentos inesperados. Una vez causado el daño, a conciencia, y provocada la reacción, es instántanea su acusación sobre la víctima de lo que él mismo crea. Es su táctica, con lágrimas finales por no salir salir victorioso cuando la agota. El mismo uso agresivo de la palabra, lo repite con la imagen. Conocedor  de la desorientación, aturdimiento, fallos de memoria, inseguridad y descompensación en la salud que sus abusos provocan en su vícitma, los aprovechará por su absoluta carencia de moral para  incidir hasta la saciedad con su mentira infecta en que ella es la culpable. Su falta de escrúpulos es una constante que también se muestra en la utilización de los mismos escenarios para todos los giros en sus trayectorias. Otras de sus perversas maneras de humillar, sumergir y borrar son la afinada y afilada graduación decreciente de simulados sentimientos a través de una precisa elección de palabras en contraste con su exageración cuando decide aparentar bondad, el fingimiento de la confianza en la víctima cuando la está cargando y envenenando con sus miserias ajenas a ella, y el chantaje emocional de la crueldad sin límites de una naturaleza maltratadora y destructiva hasta el extremo de manifiestar echar en falta de la presencia de su víctima el “volcar” en ella sus problemas aún a sabiendas de que la ausencia se debe al estado que él produjo y que aumentaría el daño. Es la ausencia total de remordimientos de conciencia, sentimiento de culpa, empatía y compasión, de personalidad y responsabilidad cuando incapacitado para enfrentarse a sus propios problemas los desvía proyectándose erradamente en otras personas desde su mentira y su ira.

Las acciones del perverso crean una intolerancia crónica a cualquier tipo de presencia que las reviva

Un  acoso en redes posterior a “dejarle” agrava la salud y los efectos de shocks anteriores como la pérdida de memoria, y genera mayor vulnerabilidad hacia sus ataques y en diversas situaciones cotidianas.  Sobre la salud física existe una consciencia de la devastación pero no es así de la ausencia de recuerdos que debe romperse para reparar las capacidades destruidas que también afectan al entorno de la vícima. Las duraciones son impredecibles. Además de recordar, es también un mecanismo de defensa no olvidar y verlo desde la claridad mental donde no existen versiones sino hechos por un monstruo de la intención constante de agredir y del lenguaje desconocido para su víctima. Cada caída tiene su acción previa que la provoca que por multiplicidad, continuidad e intensidad se diluyen en la memoria donde despiezar es un ejercicio necesario para, entre otros, liberarse de la somatización que  acompañada de  las imágenes de lo peor  y que nunca se ausentaron la acrecientan. Para curar, fortalecer y proteger es necesaria ayuda profesional médica y legal.

Cuando persona y lugar son lo mismo y esto un infierno, la salida es expulsar y construir un sólido muro.

El ciberacoso es una conducta delictiva con consecuencias legales

 

La mayoría de los “haters” (enemigos) conocen a sus víctimas y se les puede localizar con relativa facilidad tras un “exhaustivo trabajo de campo”, porque “siempre fallan en algo”, explica a EFE la abogada penalista Sara Antúnez, presidenta de la asociación Stop Haters.

(…)

La última reforma de 2015 del Código Penal introdujo en su artículo 172 el acoso persistente (“stalking“) para referirse a un delito que afecta a la libertad y seguridad de la víctima.

(…)

¿Qué hacer ante estas situaciones? Lo primero es pedirle al “hater” que cese en su conducta; lo segundo, capturar todas las pruebas en la red; tercero, ignorarle; cuarto, bloquearle, y quinto, acudir a las autoridades si continúa el asedio.

INTERNET ACOSO (ENTREVISTA) por Marina Segura Ramos
02/01/2019, La Vanguardia

 

 

 

Última reforma del Código Penal. Artículo 172 ter.

 

La enfermedad es un agravante del delito.

 

Artículo 172 ter.

1. Será castigado con la pena de prisión de tres meses a dos años o multa de seis a veinticuatro meses el que acose a una persona llevando a cabo de forma insistente y reiterada, y sin estar legítimamente autorizado, alguna de las conductas siguientes y, de este modo, altere gravemente el desarrollo de su vida cotidiana:

1.ª La vigile, la persiga o busque su cercanía física.

2.ª Establezca o intente establecer contacto con ella a través de cualquier medio de comunicación, o por medio de terceras personas.

3.ª Mediante el uso indebido de sus datos personales, adquiera productos o mercancías, o contrate servicios, o haga que terceras personas se pongan en contacto con ella.

4.ª Atente contra su libertad o contra su patrimonio, o contra la libertad o patrimonio de otra persona próxima a ella.

Si se trata de una persona especialmente vulnerable por razón de su edad, enfermedad o situación, se impondrá la pena de prisión de seis meses a dos años.

2. Cuando el ofendido fuere alguna de las personas a las que se refiere el apartado 2 del artículo 173, se impondrá una pena de prisión de uno a dos años, o trabajos en beneficio de la comunidad de sesenta a ciento veinte días. En este caso no será necesaria la denuncia a que se refiere el apartado 4 de este artículo.

3. Las penas previstas en este artículo se impondrán sin perjuicio de las que pudieran corresponder a los delitos en que se hubieran concretado los actos de acoso.

4. Los hechos descritos en este artículo sólo serán perseguibles mediante denuncia de la persona agraviada o de su representante legal.

 

Se añade por el art. único.91 de la Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo. Ref. BOE-A-2015-3439.

Texto añadido, publicado el 31/03/2015, en vigor a partir del 01/07/2015.

https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1995-25444&tn=1&p=20150428&acc=Elegir